miércoles, 15 de agosto de 2012

Yo quiero seguir soltera, pero no para terminar con 7 gatos






Lo admito, quiero quedarme soltera por el resto de mi vida.
Y sonrío al escribirlo, no me siento triste, ni amargada, ni… ¿nada?
No, creo que no siento nada.
Desde que estoy en el “cole” mis compañeras tienen novios, y sí, llegaban los 14 de febreros y yo mierda, ¿porqué no tengo novio? Pero luego de ese día, yo seguía feliz, llegaba a mi casa, me ponía a ver tele, y luego a escribir, o a soñar despierta (que para mí es lo mismo).
Me imaginaba (o sigo imaginando) que era una gran mujer, una gran empresaria, con hoteles cerca del mar,  dueña de muchas galerías alrededor del mundo y una GRAN escritora. Y NO, no tenía novio, no tenía pareja, me tenía a MI MISMA. (Jueputa, tengo una gran sonrisa al escribir esto, “A MI MISMA”).
Y esto ha seguido igual, lo mismo me pasa los 14 de febreros, y sigo con los mismos sueños.
Pero claro, va a sonar contrario, pero desde “carajilla” me han gustado los güilas, una semana uno distinto, pero, cuando era pequeña, como de kínder a tercer año, no me importaba decírselos. Eso ha cambiado.
Ya luego en el cole, di, pues sí, me gustaba uno cada año, uno distinto, no se lo decía, pero todos lo sabían. Es que verán, yo no soy buena para disimular.
Bueno, les voy a contar bien la historia.
Ya el último año del cole (hace dos años), me dije: “Mae la verdad que ya es último año, la última loquera, empiece a  volar”, (para que no estén tan perdidos, mi primer beso lo di el año pasado, a los 19 años, y fue  en la ya muerta La Chicha). Así, que me impuse que me tenía que gustar un mae, y tas tas mis amigos, apareció el “galán”, un amigo de un amigo mío.
Ese “amigo mío” ha sido mi mejor compa, aunque ya casi ni hablamos porque él estudia en el TEC y yo ando chancleteando, siempre lo tengo presente. Entonces le dije a mi compita, “me gusta a ´Cito Paolo´”, pongámosle así porque ni idea de come decirle. Y él me dije, le voy a llamar por su nombre, Juan, “Anna en serio, le voy a ayudar”.
Juan, es que nosotros en estas varas de “lances” sí que somos bien ilusos. Y como en quinto solo éramos 9 compañeros, todos sabían que a mí me gustaba a Cito. Y como yo no había tenido novio, no me había “apretado” ni nada había pasado por allá abajo, todos decidieron ayudarme. Jueputa idea más tonta.
Entonces empezó el plan “Conquistando a Cito Paolo” (le puse así porque fue lo primero que se me ocurrió). Yo no soy para esas cosas, así que apenas veía a Cito acercarse, huía, y solo le hablaba por el chat de Facebook, cosa más bella. E iba a misa bien arreglada para verlo. Yo  sé que Dios no me va a mandar al infierno por eso. Y cuando terminaba la misa, el punto de encuentro era el parque, y ahí aparecía Paolo con su mirada… con su mirada… ayy no sé cómo ponerle… ¿con su mirada sexy? Lo voy a dejar así porque no sé cómo ponerle. Entonces yo me quedaba en shock y pensaba: “jueputa, ahí está Cito”, y me iba.
Fantaseaba con él, sí, pero nada sexual, si no como esas tonteras que a uno le dan, "ayy que lindo salir a pasear con él", legítima tontera. Y nunca me vi teniendo nada serio con él, ni mucho menos Cito conmigo.
En realidad nunca me he visto teniendo nada serio con nadie.
Bueno para no hacer esto más largo, la cosa fue que me metí entre ceja y ceja que me gustaba a CitoPao, que entré en un… ¿mal de amores? Y los exámenes de bachiderato pasé pensando en él, y luego arrepintiéndome el fin de año (en el Coco, cosa más bella), de que ya teniendo 18 años no me había apretado a nadie.
Pues ya, ahí termina mi historia de colegio.

Ya, el año pasado entré a la U, a la carrera de Periodismo, me vine de Guanacaste para San José.
Me acuerdo que en el primer cuatri, ya como finalizándolo, el profesor hizo una encuesta, y era sobre de cuantos novios-novias habíamos tenido. Jueputa (sí, digo muy a menudo esta palabra), yo estaba muy nerviosa, todos habían tenido “güila” menos yo, unos dos, uno, cuatro, y ahí seguía la cosa. Cuando me preguntaron yo dije que ninguno, el compañero que estaba escribiendo las respuestas en la pizarra se me quedó viendo con cara de “No al chile mae”, y no, con cara de: “siga mae porque nada ha pasado”
A la par mía habían dos compañeras que se quedaron con cara de “Jebús”, (aún me sigo preguntando el ¿porqué tanto hijueputa asombro?) y me dijeron: “No Anna, si quiere le prestamos los dedos de nuestras manos para que cuente”, a lo que yo hice cara de... ayy en realidad ni me acuerdo. Sigamos.
Pero mis sueños con viajes por el mundo siguieron, mis escritos siguieron, y mi amor por la música y el arte crecían cada día más.
Termino mi historia del año pasado acá, porque ningún “galán apareció”, bueno, solo mozotes por el Facebook. No hay que caer en eso, señoritas y señoritos.
Ah bueno, no, ahora que me acuerdo si me gustó un compa. Un mae chancletudo, más chacletudo que yo. Celebré mi cumpleaños número 19 con él y otras amigas, entre ellas una muy bonitas que siempre se apreta a los maes que me llaman la atención. Ella lo sabe, y aún lo hace. Pero dejemos los resentimientos para otro cuento.
Volvamos al día de mi cumpleaños. Hubo chivo de Sonámbulo, y todos nos fuimos a bailar. Le dije a una amiga que me ayudara con el mae, y ella hizo todo lo posible, pero él se ¿enamoró? de mi amiga que siempre se apreta a los maes interesantes. Así que yo dije, bueno mae, acá la vara es ir a La Chicha, y pasarla bien.
Y en efecto, llega la muchacha y me dice, recordemos, el día de mi cumpleaños, “Anna, ¿me puedo apretar a “Chancle” (sí, otro nombre ficticio)? Y yo: “Sí lléguele”.
¿Qué iba a hacer? Di que los dos disfrutaran lo que yo no podía. Y bueno, los próximos dos meses, Chancle me siguió preguntando por mi amiga, y yo contestándole que ella estaba con el novio. Sí, la chiquita tenía novio.
Ahora sí, termina la historia del 2011.
En el 2012 apareció el “chico funk”, un mae que aunque no era rasta o bohemio, me llamó la atención. Como les dije anteriormente, yo no soy buena para estas cosas de ligar. Así que cuando el mae de los tatuajes chivas me decía varas para matizar, yo cambiaba de tema, y me hacía la loca.
Cuando hablaba o mensajeaba con él, sentía las famosas cosquillas en el estómago. Y pensaba, “un beso de este mae debe ser bien bueno”. Me sonrojo inmediatamente después de haber escrito esto.
Siguieron los tres o cuatro meses de “cortejo” del “chico punk”, y ya me decidí a decirle que fuéramos amigos con derecho, salir a veces, apretar, y cada uno con su cosa. El mae accedió. Cuando lo volví a ver, a la semana siguiente de dicha conversación, que por cierto fue por mensajes, el mae me dijo, “venga salúdeme”, con voz de galán, pero como yo andaba medía dormida, le dije, “espere ya vengo”, y me fui a hacer un mandado, cuando regrese ya el mae no estaba, y yo quedé viendo “pal ciprés”. Al otro sábado (solo ese día lo veía, cuando trabajábamos) me dijeron que él ya no iba a trabajar más ahí. Y yo dije, di está bien, lo veré después, pero no, no lo he vuelto a ver.
Y luego  él salió con novia, y yo me dije: “¡Jebús!, ¿qué es esto?”, y hoy en día, el mae está muy feliz con su novia, y yo feliz por él, porque sé que yo no le puedo brindar esa felicidad, porque hoy te quiero y mañana no. Porque así soy, todavía no estoy lista para una relación. No es que no estoy lista, si no es que no quiero.
Obviamente me dolió que el mae saliera con novia tan rápido, pero chico de tatuajes chivas, felicidades, en serio J
Después de la historia con el “chico punk”, apareció, a este no sé cómo llamarle, porque aunque me dejó de hablar, sin motivo alguno (al menos lo es para mí), le tengo apreció, porque logró que abriera mi corazón. Así que le diré… “El Caballero”, aaaahhh la puña, tas, tas.
“El Caballero” llegó luego de que “el chico punk” se fuera. Ya me está hartando esto de estar poniendo comillas. Debo decir que él no tenía nada de mi “chico ideal” (ya saben, esos que yo hasta que hago bizco cuando los veo), ni tatuajes, no pelo largo, solo ese interés hacia mí que me cautivó. Y por supuesto, lo caballeroso que era.
Primero empezó a hablarme por el Facebook, todo tuanis, “hola ¿cómo está? Saludos”. Cosas así.
Y la situación siguió así, hasta que como a los tres meses me pidió el número, y se lo di. También porque tenemos amigos en común, así que de cierta manera sabía que no era un “desconocido”.
Masajeábamos, “hola, ¿cómo está?, buenos días, buenas noches”. Y ya mi interés hacía él crecía. Debo admitirlo, me empezó a gustar, pero de un modo distinto, que cuando ya me dejó de hablar, no me dolió, pero si me preocupó, y me sigue preocupando aún, que le haya podido hacer algo malo, si lo lastime. Pero no le hice nada, y es en serio.
Luego siguieron las llamadas, y las "citas". Para explicar, odio hablar por teléfono, pero cuando él me llamaba, durábamos como dos horas conversando, y es verdad, me gustaba hablar con él, y extraño las conversaciones de nuestro día. Pues me acostumbré a eso, a esperar sus llamadas a las nueve de la noche, a escuchar su voz, y escuchar sus historias, y simplemente sonreír. Fue como un romance de escuela, a pesar de que él es mucho mayor que yo, fue algo como que… ¿inocente?, bueno así lo percibí yo. No nos dimos ningún beso.
Y me ilusioné con él, y un día dejó de contestar mis mensajes, y luego dejó de llamarme, y ya terminó la cosa.
Y ¿qué “jue” aquello? Ni idea. Sí me intriga eso, de que le haya hecho algo sin haberme dado cuenta, porque le tengo un gran respeto y cariño, y jamás le haría nada malo. Así que “Caballero”, ojalá me pudieras sacar de la duda.
Pero lo mismo pasó con los cuatro, no me vería en una relación de noviazgo con ellos. No me vería con nadie más que conmigo misma.
Pero aunque no quiero novio, no significa que no siento. Por eso es que aparece el “¿qué hubiese pasado si…?” En realidad no quiero saber la respuesta, porque esto lo hace más interesante.
Sí quiero tener hijos, pero falta mucho para eso, para ser precisas, 10 años. Me gustarían dos, antes quería tener 10 hijos, pero eso fue antes de adoptar a mi perra Mundo Luz, y darme cuenta del gran trabajo que conlleva tener a cargo a alguien.
Sí, me veo con hijos, pero no con pareja.
Y no crítico a los que tienen novio o novia, me parece bien por ellos, todos actuamos y pensamos distinto, así que no pretendo que ellos hagan lo mismo que yo, así como yo no pretendo hacer lo mismo que ellos.
Así que yo quiero seguir soltera, pero no para terminar con 7 gatos, sino que para irme de viaje cuando me da la gana, fumarme un puro a la hora que quiera, depilarme allá abajo solo cuando vaya a la playa.
Yo quiero ser soltera por el resto de mi vida, para enamórame de mí misma, para conocerme y disfrutarme, y a la hora de morir, trascender sola, pero acompañada de mí misma, mi gran amor.
Y también quiero ser soltera para salir en mi Land Rover (que aún no lo tengo, está en mi lista de cosas por hacer) por toda Costa Rica, y meterme al mar, y nadar en orgasmos. Sí, porque no pretendo quedarme Virgen para toda la vida, me llamo Anna María, pero no la María madre de Jesús.

Me acuerdo un episodio de “Glee”, lo veo de vez en cuando, por eso es que no me sé el nombre de la entrenadora macha de pelo corto, que se casó con ella misma. ¡YO QUIERO ESO! Vestirme de un hermoso y gran vestido blanco de encaje, y casarme conMIGO MISMA.
A la puña, que lindo y rico suena esto. Para lo que algunos suena extraño, para mí suena de lo más norma.
Ya tengo mi vida “ideal” planeada, y pues en ella no se deslumbra ningún hombre, bueno, excepto mi hijo, si es que Dios, y la verdadera Virgen María me lo conceden.
Ya para cerrar.
Amo estar soltera, amo mi soledad, y amo estar con Mundo Luz, y lo que más deseo es que estos anhelos, y amores continúen.